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Dosificación variable (VRA)

Agricultor sosteniendo un mapa de prescripción agronómico impreso junto a un teléfono móvil mostrando el mismo mapa por zonas de manejo

La dosificación variable, o Variable Rate Application (VRA), es una de las técnicas más revolucionarias de los últimos años: permite aplicar la cantidad exacta de fertilizante o fitosanitario que necesita cada zona de la parcela, en lugar de tratar todo el campo por igual.

Cada vez es más común ver a un agricultor de pie junto a su tractor mirando el móvil. Uno podría pensar que está mirando WhatsApp cuando en realidad está planificando la siguiente aplicación de fertilización desde su teléfono. La tecnología nos brinda la oportunidad de ver cómo evolucionan los cultivos desde la palma de la mano, y se aprecian comportamientos claramente distintos en cada parcela.

La dosificación variable se basa en la idea de que cada zona de la parcela merece un trato personalizado, aplicando la cantidad exacta de nutrientes que necesita para un óptimo desarrollo.

Del manejo uniforme al manejo por zonas

Antes de que llegaran las tecnologías VRA, la aplicación de fertilizantes y fitosanitarios se realizaba de manera uniforme en todo el campo, de acuerdo al rendimiento medio de la parcela y sin tener en cuenta las variaciones de productividad a lo largo del terreno. Esto resultaba en un gasto elevado de materias primas y, en ocasiones, en un impacto negativo sobre el medio ambiente.

Gracias a los avances tecnológicos, ahora podemos dar un paso más allá de los métodos tradicionales y abrazar nuevas herramientas que ajustan cada aplicación a la realidad agronómica de cada metro cuadrado.

La tecnología detrás de la VRA

La dosificación variable se apoya en tecnología de vanguardia: sistemas de información geográfica (SIG), posicionamiento por GPS y sensores remotos que recopilan datos precisos sobre los cultivos y el suelo. Con esos datos se elaboran mapas de prescripción, una especie de receta que indica la cantidad exacta de fertilizante o fitosanitario que debe aplicarse en cada zona de la parcela.

Para entendernos: es como una analítica de sangre, donde cada parcela debe alcanzar unos niveles de nutrientes adecuados para funcionar bien.

¿Cómo se lleva a la práctica?

Aquí es donde entra en juego la magia de la VRA. Una vez cargado el mapa de prescripción en el tractor, el controlador de dosificación se prepara para ajustar las dosis de aplicación de forma automática. Conforme lee el mapa, ajusta en tiempo real la cantidad de fertilizante o fitosanitario que se está aplicando.

A medida que el tractor avanza por el campo, el controlador adapta la dosis según las necesidades específicas de cada zona, sin que el agricultor tenga que intervenir manualmente.

Beneficios más allá de la precisión

Los beneficios de la dosificación variable no se limitan a la precisión en la aplicación de insumos. Por un lado, reduce el gasto en fertilizantes y fitosanitarios, ya que solo se aplica lo necesario, lo que se traduce en ahorros económicos significativos. Por otro lado, al aplicar los insumos de forma más ajustada, se minimiza el impacto ambiental y se reduce la contaminación del suelo y de los recursos hídricos.

La dosificación variable es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología puede mejorar y optimizar prácticas agrícolas tradicionales. Al combinar información geográfica, sensores y controladores inteligentes, los agricultores pueden llevar a cabo una fertilización y aplicación de insumos más eficiente y sostenible.

En resumen, la VRA es una técnica avanzada que está transformando la forma en que se aplican los insumos agrícolas. Con su enfoque personalizado y su impacto positivo tanto en la economía como en el medio ambiente, se perfila como una herramienta clave en la agricultura del futuro.